Mi
Primer cadáver
En el 2011 empecé a
soñar, tenía 16 años y estaba a punto de graduarme. Me di cuenta que mi
resultado del Icfes había sido bueno, lo suficiente para darme la oportunidad
de imaginar una vida universitaria busque muchas cosas en Internet pero toda mi
vida había estado anhelando ser un médico pero uno bueno, no como los que
atendían, siempre con pronósticos pesimistas que te despojan de toda esperanza.
Lo digo porque cuando tenía 5 años pasaba mucho tiempo con mi abuelo “TaTa”
tengo mucho que agradecerle, como cuando me enseñó a elevar mi primer cometa o
cuando me llevaba al parque, porque mi papa nunca me podía llevar por el
trabajo y mama por su enfermedad. Agradezco que me haya guiado para identificar
y diferenciar lo bueno de lo malo. En fin una gran fuente de inspiración para mí.
A finales del año 99, principios del 2000 mi abuelo se enfermó de gravedad me
ponía triste pero sabía que ser fuerte para él no quería ver llorar de nuevo a
mi abuelo. Nunca antes lo había visto así hasta ese día. Día fatal en el que
fue al médico y este con aspecto frió y calculador pronostico con total
confianza y exactitud la fecha de la muerte de mi abuelo, el me lo contó llorando aunque lo intento, no pudo detenerse. Allí supe, que debía ser fuerte
para él; además de decidir que debía hacer algo para que otras personas no
perdieran a sus abuelos por el cáncer. Desde allí soñé con ser médico, quería
investigar el tema. Ser afectuoso con los pacientes, ayudar a otros, salvar
vidas y traer nuevas al mundo, etc.
Para enero del 2012 me
entere por fin que una de tantas universidades a las que me había presentado,
publicas obviamente, me permitiría realizar el sueño de toda mi vida. Ese fue
uno de los momentos más eufóricos de toda mi vida hasta hoy, y puedo jactarme
de ser una persona recatada. A principios de enero del año siguiente (2013) me
presente a la inducción del programa de Medicina de la Universidad de Antioquia
en mi Medellín hermosa. Esa semana de inducción fue impresionante la
universidad nos llenó de sus maravillas: arte, música, teatro, cultura, etc. La
primera semana fue maravillosa estaba realmente enamorado de lo que hacía me
fascinaba esta anonadado definitivamente era feliz…
En cuarta semana tenía mi
primer laboratorio de anatomía humana. Estaba realmente Ansioso y expectante
por ir quería ver mi “primer cadáver”. El día anterior estaba realmente
expectante. Recuerdo haber comprado 1 cajetilla de cigarrillos Marlboro Ice
Express en el centro comercial Éxito a 1 cuadra de la facultad eran entonces
las 2 de la tarde. Esa noche casi no dormí verifique varias veces si llevaba en
mi maletín todas las herramientas que necesitaría el día siguiente. Lleve 2
cosas de todo por sí perdía algo o sí alguien había olvidado algo. Me levante
muy temprano aunque vivía a dos cuadras de la universidad, me sorprendí
bastante al darme cuenta que solo me quedaban 2 “puchos” de 20 que había comprado,
justo entonces me di cuenta que aunque lo hubiese negado estaba realmente ansioso.
Apresure el paso aunque llevara tiempo extra y me encendí uno de los
cigarrillos mientras caminaba deprisa, a veces, me excuso a mí mismo que no
caminaba rápido por ansiedad que solo era el temor de que me robaran. Pero realmente
sé que quería llegar y ser lo que mis amigos y yo odiábamos, el “lambón” de la
clase, el que se ofrecía para todo. Quería participar ayudar al profesor a
servir el cadáver, no quería perder un segundo al lado de este ser humano sin
rostro. Con su olor característico a formol, pero no se me parecía nada al
formol que había olido en ninguno de los funerales de mis familiares, era uno más
penetrante que se te metía hasta el tuétano y te daba escalofríos yo decía que
me hacía sentir la muerte. Debe ser que combinado con el frió de la sala que te
hacia tiritar, o la sensación de los bellos tiesos del cadáver que parecía “piel
de gallina”, como dice mi abuela, pero lo que más me impresionaba era que ese cadáver
de una anciana que fumaba – lo resalto el profesor cuando nos mostró sus
pulmones - (me apene porque yo también lo hacía) llevara allí dentro de ese
congelador 4 años. Como podían conservar tanto tiempo un muerto. No lo entendía,
nunca en mi corta vida lo había visto, solo escuche alguna vez en clase de las
momias de Egipto pero no sabía nada mas de muertos completos que duraran tanto
tiempo.
Me termine de enamorar de
mi profesión cuando mire con detalle las características de cada órgano en el
estereoscopio (herramienta para observar con aumento ciertos elementos de un
tamaño mayor de 1 mm) ver cada una de las protuberancias de un intestino, la ¡longitud
de la lengua de un humano! Era maravilloso definitivamente me sentía en el
lugar correcto. Allí, ensimismado, pensando en cada parte que observaba, pero
dentro de mí y aun cumpliendo su función, podía imaginar el flujo de la sangre
por todo mi cuerpo, ahora sabia por donde pasaba cada ducto. Cuando más
concentrado estaba escuche un golpe seco sobre la mesa del cadáver y luego un
rebote en el piso. No tarde mucho en voltear pero por mi cabeza pasaron varias películas
sobre las diferentes posibilidades del origen de aquel ruido. Pero jamás paso por
allí lo que de verdad ocurría. Era Camila una de mis mejores amigas que había compartido
la ansiedad de este día conmigo, como por una semana. Nunca paso en mi cabeza
que se desmayara allí ambos habíamos esperado esto con muchas ansias supuse que
le estaría pasando lo mismo que a mí que no quería que el día junto a esta anciana
desconocida terminara. Le verdad y me sentiré mal toda la vida por esto. Ayude muy
poco solo la levante y espere allí junto con mis compañeros y el profesor a que
la enfermera viniera por ella, no quería abandonar mi felicidad, pensé que ella
me entendería. Ella debía saber lo que significaba para mí estar allí, o al menos
eso supuse. Finalmente se la llevaron pero no pude recobrar la concentración que
tenía. Pasado un rato empecé a pensar en lo mal que había obrado en aquella situación
como no la lleve yo mismo a enfermería en lugar de esperar. Me sentí muy mal
definitivamente, y solo pensaba en que había sucedido con Cami.
Termine el laboratorio
emocionado pero preocupado por Cami. Entregue mi trabajo apresurando al
profesor, supongo que notó mi cambio de actitud, me lo recibió y me miro fijo a
los ojos, solo dijo lo hiciste muy bien relájate. Salí a prisa del laboratorio
olvidando que me había comprometido con el auxiliar de laboratorio para retirar
el cuerpo y las herramientas solo estaba pensando en Cami. Corrí a enfermería, solo
quería que estuviese bien. Llegue sin aliento pero perdí mi esfuerzo Cami no
estaba. Me fui a casa con sentimientos encontrados. Por un lado era feliz había
visto un cadáver con detalle por primera vez en mi vida sentía que en mi vida
estaba haciendo lo correcto pero por el otro estaba Cami, que pensaría de mi
donde estaría justo ahora. Esa noche intente dejar de lado a Cami de eso ya me enteraría
luego. Solo quise pensar en la maravillosa experiencia de ese bonito día. Esa noche
fui feliz.
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ResponderEliminarla verdad me gusta mucho el texto y también como decides contar cada detalle de este acontecimiento; pero hay que tener cuidado con la puntuación, porque se juntan ideas con otras.
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